Publio Cornelio Escipión Emiliano

Publio Cornelio Escipión Emiliano (185- 129 a.C.) fue el cónsul romano que concluyó victoriosamente la III Guerra Púnica destruyendo Cartago tras un asedio de 3 días. De la misma forma acabó también con las guerras contra los celtíberos tras la toma de Numancia. Emiliano era hijo menor del primer matrimonio de Lucio Emilio Paulo Macedónico, conquistador de Macedonia y más tarde fue adoptado por el hijo mayor de Publio Cornelio Escipión “el Africano”.
Su valentía personal y capacidad militar hicieron de él uno de los generales favoritos de las tropas y del pueblo romano. Incluso Catón “el viejo”, distinguido senador romano, dijo de él: “Sólo él tiene la sabiduría, el resto (de generales) son sombras vacías “. En 146 a.C. se produjo el asalto final a la ciudad de Cartago, África se convirtió en ese momento en provincia romana. En 134 a.C. se le asignó la provincia de Hispania con el mandato expreso de acabar con la resistencia numantina donde el ejército romano iba de desastre en desastre. Emiliano asedió la ciudad, el hambre y las enfermedades acabaron con la resistencia numantina en 133 a.C. Emiliano murió en 129 a.C. en extrañas circunstancias relacionadas con su oposición a las reformas de Graco.

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La Batalla de Magnesia

La batalla de Magnesia (190 a.C.) fue un acontecimiento bélico librado en Lidia entre el ejército romano, dirigido por el cónsul Lucio Cornelio Escipión, su hermano Escipión “el Africano” y el aliado Eumenes II de Pérgamo, contra el ejército seléucida de Antíoco III. La decisiva victoria romana terminó con la guerra por el control de Grecia.
Durante esta batalla Antíoco III cometió el mismo error de todos los monarcas que se enfrentaron a Roma: confió en su superioridad numérica para derrotar a las legiones romanas contando con un ejército compuesto por campesinos sin entrenamiento militar y mercenarios. Fue en Magnesia donde Antíoco utilizó en su caballería los famosos catafractos, unidades de caballería pesada en las que tanto el jinete como el caballo portaban armadura. Antípatro, sobrino de Antíoco que murió en combate, utilizó también los prestigiosos carros falcados.
Tras la victoria romana Antíoco III se vió obligado a firmar la paz de Apamea, según la cual tuvo que pagar una enorme indemnización de guerra de 15.000 talentos junto con la renuncia a importantes territorios en Asia Menor. Así comenzó la decadencia del Imperio seléucida. Los gálatas, que apoyaron a Antíoco durante la batalla fueron castigados duramente por Cneo Manlio Vulso que se enfrentó a ellos en la conocida Guerra Gálata.

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Antíoco III “El Grande”

Antíoco III “El Grande” fue rey del Imperio seléucida (Imperio helenístico sucesor del Imperio creado por Alejandro Magno) desde 223 hasta 187 a.C.Su reinado fue el último gran intento de restaurar el Imperio seléucida con el objetivo de convertirlo en una gran potencia.
Las guerras contra Egipto y sus enfrentamientos contra Ptolomeo IV, las campañas en Asia Menor y Persia y la invasión de Partia fueron sus grandes hazañas. Antíoco siguió los pasos de Alejandro Magno, cruzó el Cáucaso (Hindu Kush) y llegó hasta la India. Según el historiador Polibio, Antíoco realizó un pacto secreto con Filipo V de Macedonia para el reparto de las posesiones de Ptolomeo V, que siendo un niño accedió al trono de Egipto. Según los términos del pacto Macedonia recibiría las posesiones próximas al mar Egeo y Cirene y Antíoco anexionaría Chipre y Egipto al Imperio (hablamos de la quinta Guerra Siria que se resolvió finalmente a favor de Antíoco).
Pero especialmente interesantes resultaron las guerras contra Roma. Antíoco fue derrotado dos veces en las Termópilas (191 a.C.) y en la batalla de Magnesia (190 a.C.) por el general romano Lucio Cornelio Escipión “El Asiático”. Estos triunfos romanos representaron el declive de su reinado ya que se vio obligado a ceder todas las tierras situadas al norte de los montes Tauro en Asia Menor.
Antíoco murió asesinado en Irán en el 187 a.C., le sucedió en el trono su hijo Seléuco III Filopator.

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La Batalla de Zama

La batalla de Zama (202 a.C.), en tiempos de la República Romana, fue el mayor éxito bélico de Publio Cornelio Escipión “El Africano”. Representó el desenlace de la II Guerra Púnica y la derrota del mayor enemigo conocido de Roma, el general cartaginés Aníbal Barca.
A pesar de su inferioridad numérica, Escipión ideó una estrategia para confundir a los elefantes cartagineses. Masinisa, rey númida aliado de Roma, y Lelio atacaron la caballería cartaginesa y tras el ataque regresaron al campo de batalla para destruir la formación compacta de los cartagineses por la retaguardia. Esta maniobra supuso la derrota de Aníbal con más de 20.000 muertos, 11.000 heridos y 15.000 prisioneros. A pesar del humillante descalabro, Aníbal logró huir a Cartago pero Zama ya había puesto fin a la II Guerra Púnica.
Aníbal ganó numerosas batallas en Italia tras 16 años de conquistas en territorio enemigo pero fue derrotado en África, su tierra natal. Escipión por su parte, consiguió fama y prestigio con esta gran victoria y Roma se recuperó del dominio cartaginés en Hispania y el Mediterráneo occidental.

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La Batalla de Cinoscéfalos

La batalla de Cinoscéfalos (197 a.C.) enfrentó en Tesalia (Grecia) al ejército romano de Tito Quincio Flaminio y a las fuerzas macedonias de Filipo V en el marco de la II Guerra Macedónica. Roma luchaba por conseguir el poder en el Mediterráneo oriental, hasta entonces en manos de los macedonios.La derrota de éstos últimos en Cinoscéfalos marcó el final de la hegemonía macedónica que perduraba desde los tiempos de Alejandro Magno.
Esta batalla, junto a la de Pidna (168 a.C.) demostró que la falange macedónica, quizás la más efectiva unidad de combate del mundo antiguo, quedó obsoleta ante las flexibles legiones romanas capaces de flanquearlas y atacarlas por la retaguardia.
Los acuerdos de paz posteriores permitieron que Filipo continuara a la cabeza de su reino pero Flaminio proclamó que los estados griegos que estaban hasta ese momento bajo dominio macedónico quedaran libres. En el año 168 a.C. la batalla de Pidna puso fin a la III Guerra Macedónica y el esplendor de aquella época tocó a su fin para los descendientes del gran Alejandro Magno.

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Publio Cornelio Escipión “el Africano”

Publio Cornelio Escipión (235 a.C-183 a.C) fue uno de los grandes generales de Roma que luchó durante la Segunda Guerra Púnica contra el ejército cartaginés. Fue el general que derrotó al grandísimo Aníbal en la famosa batalla de Zama (202 a.C).
Calificado como genio militar
por muchos historiadores debido a su perspicacia e ingenio, fue un hombre de carácter afable. Junto a Julio César, Pompeyo y Augusto, Escipión es considerado como uno de los hombres más importantes de la historia de Roma.
Publio nació en la familia patricia de los “Escipiones” y comenzó muy pronto su carrera militar bajo los auspicios de su padre, también llamado Publio Cornelio Escipión, y su tío Cneo. Siendo muy joven participó en la batalla de Cannas, la mayor derrota militar romana hasta la batalla de Arausio. Eran tiempos difíciles para la República romana. Asdrúbal Barca, hermano de Aníbal, había aniquilado a los ejércitos romanos enviados a Hispania. El padre y el tío de Publio murieron en alguna de aquellas batallas y la situación de Roma era cada vez más delicada ante el imparable avance del ejército cartaginés. Fue entonces, en el 211 a.C., cuando Publio Cornelio Escipión se autoproclamó procónsul y en su campaña en Hispania conquistó Cartago-Nova (Cartagena). Cartago perdía así su capital en Hispania. La popularidad de Escipión iba en aumento y numerosos aliados cartagineses se pasaron al bando contrario. En el 208 a.C. Asdrúbal y Escipión se enfrentaron en la batalla de Baecula, que terminó con victoria romana y en el 206 a.C. se produjo la última gran batalla en suelo hispano (Ilipa, cerca de Hispalis). Escipión volvió a triunfar y el ejército cartaginés quedó definitivamente destruido. La última ciudad púnica en Hispania, Gadir (la actual Cádiz) se rindió ese mismo año.
Tras las exitosas campañas en Hispania, Escipión regresó a Italia con planes más ambiciosos. Entre sus objetivos estaba atacar Cartago en África y en ello puso todo su empeño a pesar de no contar con el apoyo del Senado. En el 202 a.C. se produjo el enfrentamiento entre los ejércitos de Aníbal y Escipión en la conocida batalla de Zama. Tras casi un día entero de lucha y a pesar de estar en inferioridad numérica, los romanos vencieron a los cartagineses gracias al ingenio de su general. En honor a esta victoria Publio Cornelio Escipión tomó el sobrenombre de “el Africano”. Aníbal, tras la derrota, aceptó todas las condiciones impuestas por Roma en aquella batalla que muchos califican como uno de los mayores éxitos de la historia de Roma.
Tras Zama llegaron nuevas sublevaciones en Hispania, la guerra contra Filipo V de Macedonia (batalla de Cinoscéfalos), los enfrentamientos con Antíoco III y los sirios (batalla de Magnesia), las luchas internas en Roma, etc…pero Escipión ya se había retirado a su casa de campo de Liternum, fuera de Roma, de donde nunca salió.

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Marco Claudio Marcelo

Marcus Claudius Marcellus (271-208 a.C.), apodado “la espada de Roma”, fue uno de los grandes comandantes del ejército romano durante la Segunda Guerra Púnica. A diferencia de Fabio Máximo, Marcelo se caracterizó por su agresividad e inclinación por el combate cuerpo a cuerpo. Desde muy joven buscó el logro personal y en cierta ocasión tuvo el honor de salvar la vida de su hermano mediante su intervención personal contra el enemigo. Gracias a este hecho recibió  la más alta condecoración romana que un ciudadano podía conseguir en aquella época: la “corona cívica”.
Por aquel entonces Aníbal progresaba alarmantemente en Italia y urgía encontrar a hombres capaces de hacer frente al ejército cartaginés, Marcelo fue uno de esos hombres. Se enfrentó a los galos junto a Cneo Cornelio Escipión y derrotó a su líder Britomaro. Ganó la batalla de Nola en el 216 a.C. pero su hazaña más grande fue la toma de Siracusa en Sicilia en la Segunda Guerra Púnica tras un largo asedio.
Se decía que Aníbal se desesperaba por el entusiasmo con el que Marcelo podía reanudar una acción incluso a pesar de haber sufrido un revés el día anterior.
Marcelo murió en un combate cuerpo a cuerpo tras caer en una trampa tendida por el ejército cartaginés.

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Este es un espacio para la Historia Antigua: sus civilizaciones, las batallas más influyentes, los personajes más interesantes…