Arco de Trajano (Benevento)

El arco de Trajano en Benevento (Italia) fue construido entre los años 114 y 117 d. C. en honor al emperador con ocasión de la apertura de la vía Trajana, variante de la vía Appia que acortaba el camino entre Benevento y Bríndisi. El monumento se conserva casi íntegro, aunque sufrió diversas restauraciones debido a los daños causados por el tiempo y los terremotos. En época de los longobardos (pueblo germánico originario del norte de Europa que se asentó en el valle del Danubio) se situó en el lado septentrional del recinto amurallado y tomó el nombre de Porta Aurea; se alzó junto a él la iglesia de Sant’Ilario.

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Arco de Jano (Roma)

El arco de Jano es un cuádruple arco romano del siglo IV que se encuentra en el Foro Boario en la ciudad de Roma y uno de los más curiosos debido a su forma poco ortodoxa. Construido en marmol, sus dimensiones son: 16 metros de altura y 12 metros de ancho. El Arco de Jano no se puede considerar propiamente un arco triunfal, porque su función sería la de indicar uno de los límites del Foro Boario.

Su estructura presenta una serie de nichos cuyas medias cúpulas adquieren forma de concha. En estos “huecos”, durante la antigüedad, existían unas pequeñas columnatas que fueron arrancadas en la Edad Media, en dicha época, concretamente en el siglo XIII d. C., se construyó una fortaleza en el ático de dicho arco.

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Arco de Septimio Severo (Roma)

Se encuentra en el extremo noroeste del Foro Romano, a los pies de la colina del Capitolio, y fue erigido en el año 203 para glorificar las victorias militares del emperador Septimio Severo y sus hijos Geta y Caracalla sobre los partos.

El arco tiene 23 metros de alto, 25 metros de ancho y 11,85 metros de profundidad y su arquitectura sirvió de inspiración para muchos arcos triunfales, antiguos y modernos, como el arco de Constantino.

En la parte superior se encuentra una dedicatoria a Septimio Severo y a su hijo Caracalla. El nombre de su otro hijo, Geta, fue borrado por orden de Caracalla, quien tras la muerte de su padre asesinó a su hermano y mandó borrar su nombre de todos los monumentos.

La inscripción dice así:

“Al emperador César Lucio Septimio Severo Pío Pertinax Augusto Pártico Arábico Pártico Adiabénico, hijo de Marco, padre de su patria, pontífice máximo, en el año undécimo de su poder tribunicio, en el undécimo año de su gobierno, cónsul tres veces, y procónsul, y al emperador César Marco Aurelio Antonino Augusto Pío Feliz, hijo de Lucio, en el sexto año de su poder tribunicio, cónsul, y procónsul (padres de su patria, los emperadores mejores y más valientes), con motivo de la república restaurada y el gobierno del pueblo romano dispersado por sus sobresalientes virtudes en casa y en el extranjero, el Senado y el Pueblo de Roma (sc. dedican este monumento)”.

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Arco de Tito (Roma)

Fue construido hacia el año 82 d.C. por el emperador Domiciano poco después de la muerte de su hermano mayor, Tito, para conmemorar las victorias de éste, incluido el “Sitio de Jerusalén del año 70 d. C.”, en la primera guerra judeo-romana, y que acabó con la revuelta de los judios en Jerusalén y la destrucción de su templo,  acontecimiento que todavía es lamentado anualmente durante la festividad judía “Tisha b’Av”. El arco, el más antiguo de los que quedan en pie actualmente en Roma, ha proporcionado el modelo general para muchos arcos triunfales construidos desde el siglo XVI, incluso inspiró el Arco de Triunfo en París.

Recubierto por mármol Pentélico, está compuesto por un solo arco a diferencia de los tres arcos que componen los arcos de triunfo de Septimio Severo y el de Constantino. Las medidas del arco de Tito son: 15,4 m de alto, 13,5 m de ancho y 4,75 m de profundidad.

En su inscripción se puede leer:

*El Senado y el pueblo (lo dedican) al divino Tito Vespasiano Augusto, hijo del divino Vespasiano.

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Arco de Constantino (Roma)

Junto al Coliseo romano, se alza también imponente y sin perder protagonismo, uno de los monumentos más importantes de la Antigüedad: el arco de triunfo de Constantino. Contruido para conmemorar la victoria de Constantino I el Grande en la batalla del Puente Milvio (28 de octubre de 312 d.C.) contra Majencio, es el más moderno de los arcos triunfales alzados en Roma. El arco mide 21 metros de alto, 25,7 m de ancho y 7,4 m de profundidad y cruza la vía “Triumphalis”, la ruta que tomaban los emperadores cuando entraban en la ciudad en triunfo. Se encuentra ubicado entre el Coliseo y la colina del Palatino (lugar sagrado donde Rómulo fundó Roma y donde se establecieron las residencias de los emperadores).

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La inscripción, a ambos lados del arco en la parte superior, dice así:

Al Emperador César Flavio Constantino, el más grande, pío y bendito Augusto: porque él, inspirado por la divinidad, y por la grandeza de su mente, ha liberado el estado del tirano y de todos sus seguidores al mismo tiempo, con su ejército y sólo por la fuerza de las armas, el Senado y el Pueblo de Roma le han dedicado este arco, decorado con triunfos.

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Publio Cornelio Escipión Emiliano

Publio Cornelio Escipión Emiliano (185- 129 a.C.) fue el cónsul romano que concluyó victoriosamente la III Guerra Púnica destruyendo Cartago tras un asedio de 3 días. De la misma forma acabó también con las guerras contra los celtíberos tras la toma de Numancia. Emiliano era hijo menor del primer matrimonio de Lucio Emilio Paulo Macedónico, conquistador de Macedonia y más tarde fue adoptado por el hijo mayor de Publio Cornelio Escipión “el Africano”.
Su valentía personal y capacidad militar hicieron de él uno de los generales favoritos de las tropas y del pueblo romano. Incluso Catón “el viejo”, distinguido senador romano, dijo de él: “Sólo él tiene la sabiduría, el resto (de generales) son sombras vacías “. En 146 a.C. se produjo el asalto final a la ciudad de Cartago, África se convirtió en ese momento en provincia romana. En 134 a.C. se le asignó la provincia de Hispania con el mandato expreso de acabar con la resistencia numantina donde el ejército romano iba de desastre en desastre. Emiliano asedió la ciudad, el hambre y las enfermedades acabaron con la resistencia numantina en 133 a.C. Emiliano murió en 129 a.C. en extrañas circunstancias relacionadas con su oposición a las reformas de Graco.

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La Batalla de Magnesia

La batalla de Magnesia (190 a.C.) fue un acontecimiento bélico librado en Lidia entre el ejército romano, dirigido por el cónsul Lucio Cornelio Escipión, su hermano Escipión “el Africano” y el aliado Eumenes II de Pérgamo, contra el ejército seléucida de Antíoco III. La decisiva victoria romana terminó con la guerra por el control de Grecia.
Durante esta batalla Antíoco III cometió el mismo error de todos los monarcas que se enfrentaron a Roma: confió en su superioridad numérica para derrotar a las legiones romanas contando con un ejército compuesto por campesinos sin entrenamiento militar y mercenarios. Fue en Magnesia donde Antíoco utilizó en su caballería los famosos catafractos, unidades de caballería pesada en las que tanto el jinete como el caballo portaban armadura. Antípatro, sobrino de Antíoco que murió en combate, utilizó también los prestigiosos carros falcados.
Tras la victoria romana Antíoco III se vió obligado a firmar la paz de Apamea, según la cual tuvo que pagar una enorme indemnización de guerra de 15.000 talentos junto con la renuncia a importantes territorios en Asia Menor. Así comenzó la decadencia del Imperio seléucida. Los gálatas, que apoyaron a Antíoco durante la batalla fueron castigados duramente por Cneo Manlio Vulso que se enfrentó a ellos en la conocida Guerra Gálata.

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Este es un espacio para la Historia Antigua: sus civilizaciones, las batallas más influyentes, los personajes más interesantes, sus monumentos…